Mehring S.A.: “Se puede volver a exportar”

exportar muebles

D&F Muebles viajó a Esperanza para realizar la cobertura de EXPODEMA 2019. Se entrevistó en exclusiva allí con Carlos Correa, director de Marketing de Mehring S.A., empresa que exportó ininterrumpidamente desde 1988 a 2010. Se necesita “menos burocracia, más promoción a las exportaciones”, afirmó. “Por ejemplo, teníamos un 10 por ciento del valor FOB de las exportaciones como pago a cuenta de Ganancias, eso fue una medida extraordinaria”, señaló.

– Una de las preguntas que se hacen muchos en el sector es si, con la reciente devaluación, es posible que algunas empresas vuelvan a exportar. Mehring S.A. tiene una historia en ese sentido.

– Nosotros arrancamos en el 88 y exportamos hasta el 2010. Así que pasamos por todas. Pasamos por la hiperinflación, por la convertibilidad y siempre exportamos. Con el “1 a 1”, con el final del gobierno de Alfonsín.

– Igualmente, con subas y bajas.

– Noo, siempre con dificultades. Desde 1999, cuando fuimos a una feria en Puerto Rico con varias empresas de tres provincias -Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe-, que el CFI había pagado el espacio. Era una feria que se hacía en un hotel en San Juan de Puerto Rico. Desde 2000 hasta 2008 hubo más de una empresa que, desde Esperanza, exportó. En ese momento, lo más fuerte eran juegos de dormitorio y participábamos seis empresas de Esperanza, si bien Mehring era la cara visible del negocio exportador. Fueron casi diez años. Mehring hacía las camas de madera maciza y el resto de las fábricas hacía cómodas, mesas de luz, chifoniers, mesas de comedor. Mehring hacía también las sillas.

– Y también habían participado en la feria de High Point, en Estados Unidos, ¿no?

– Fuimos en 2005 y en 2007 a High Point. Incluso, antes de eso, habíamos hechos en 1997 la primera Feria de Muebles Argentinos en Nueva York, en el consulado que está en pleno centro de Nueva York. Habíamos ido varias fábricas de Argentina. Y también habíamos logrado exportar. Concretamente, Mehring pudo exportar sillas a Estados Unidos durante muchos años. En una época nos juntamos con Dadone y con Genoud para exportar futones, porque nuestro cliente nos pedía muchos más futones de los que podíamos exportar. Mehring tenía el cliente y lo compartió con esas dos empresas y con Oscar Más.

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Para exportar “debe existir un apoyo incondicional por parte del gobierno nacional, que tiene que conformar lo que equivaldría a lo que fue en su momento el programa PyMExporta o a la Fundación ExportAr”, dijo Carlos Correa

– Eso fue hace bastante tiempo, pero se hizo.

– Se hizo.

– ¿En este momento están exportando?

– No, no. Prácticamente, desde 2010 que no exportamos. Ya hace nueve años. No conozco a ningún fabricante de muebles que esté exportando. Y si lo está haciendo, posiblemente estén haciendo algo muy chico.

– ¿Se puede exportar con un dólar a $60?

– Con este dólar, si sacamos una foto hoy que acaba de comenzar octubre, un dólar de $60 permitiría exportar con rentabilidad una silla como la que nosotros exportábamos años atrás. Lo que sucede es que ahora seguramente se van a venir una recomposición salarial y hay que ver cómo sigue toda esta película. Si el dólar se mantuviera en términos reales… Hay que ver cómo aumentan los costos.

– Además del dólar, ¿qué condiciones se habían dado en ese momento y qué diferencias o similitudes hay con las reglas que hay hoy para exportar? ¿Qué habría que optimizar para volver a salir al mercado externo?

– En primer lugar, lo que debe existir es un apoyo incondicional por parte del gobierno nacional, que tiene que conformar lo que equivaldría a lo que fue en su momento el programa PyMExporta o a la Fundación ExportAr que estaba en Cancillería. Todos aquellos programas que ayudaban a exportar. ¿De qué manera? Pagando, fundamentalmente, la promoción de las empresas en el exterior. Poder ir a una feria, poder ir a una ronda de negocios, poder hacer una buena folletería.

Todos esos pequeños programas que, incluso, en el ´85 (Roberto) Lavagna como secretario de Industria y Comercio Exterior lo había plasmado en una ley de promoción a las exportaciones. Debería volver eso. Pero, por sobre todas las cosas, debe haber una simplificación absoluta de los trámites.

Yo me acuerdo que, en las últimas exportaciones, seguían agregándole burocracia. Sellos de goma de todo tipo para que una pequeña empresa saque un contenedor. Eso es inadmisible. Todo era burocracia, costos innecesarios, documentación que no cumplía ninguna función.

– En 2010 ustedes exportaban a Estados Unidos.

– Nosotros exportamos ininterrumpidamente desde 1988 a 2010.

– En esa época el mundo empezó a sentir los coletazos de la crisis de las hipotecas que estalló en 2008 en Estados Unidos.

– Sí. A nosotros lo que nos mató fue la falta de competitividad del tipo de cambio. El dólar estuvo muchísimo tiempo sin grandes variaciones, a pesar de haber una inflación anual de entre el 25 por ciento y el 30 por ciento.

– ¿Solamente el valor del dólar es determinante? Porque recuerdo que hemos hecho entrevistas con vos por aquellos años y siempre se resaltaban las trabas burocráticas.

– Había costos internos altísimos. Todo lo que tiene que ver con el manejo portuario, por ejemplo. Había una serie de renglones del costo marítimo que sumaba cifras astronómicas. Hoy, sinceramente, no sé cómo está ese ítem. Pero en aquel momento eran una traba. La aberración más grande fue que siguieron existiendo los derechos a las exportaciones. Y no solamente a los productos primarios de bajo valor agregado, sino que existían retenciones, lisa y llanamente, a las exportaciones industriales. Cuando todo el mundo está tratando de incentivar las exportaciones, acá les ponemos retenciones. Eso es aberrante.

– Igualmente, siempre pensando en el futuro, a través de FAIMA quizás haya reuniones para empezar a hablar de exportaciones.  

– Ojalá, ojalá.

– No se sabe qué puede ocurrir si hay cambio de gobierno. Voceros de dos candidatos presidenciales dicen que hay que apostar a las PyMEs y el objetivo es que la mayor parte de ellas exporte. ¿Cuál sería las tres o cuatro condiciones básicas que necesita una PyME para exportar, además del equivalente de lo que fue Fundación ExportAr en su momento?

– Menos burocracia, más promoción a las exportaciones. Ayudar a la empresa PyME a que vuelva a situaciones que ocurrieron anteriormente. Por ejemplo, teníamos un 10 por ciento del valor FOB de las exportaciones como pago a cuenta de Ganancias, eso fue una medida extraordinaria (enfatiza). La ley de promoción de exportaciones tiene que incluir incentivos impositivos; tenemos que desgravar de retenciones o de derechos de exportaciones a las exportaciones industriales e incentivarlas con reembolsos, con un tipo de cambio competitivo y disminuir las trabas burocráticas. Con esos cuatro o cincos aspectos, y siendo que el primer punto sea ayudar en la promoción de las exportaciones, se puede volver a exportar.

– Otro tema son los costos de transporte internos, más allá de la logística del puerto.

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Todos los stands presentaron intervenciones de diseñadores. “Las empresas que sobrevivieron a todos estos años es porque se han aggiornado en diseño”, señaló el entrevistado.

– Bueno… Eso también. En su momento, un contenedor valía US$ 1.200, US$ 1.400 si se lo traía vacío a Esperanza y después se lo llevaba cargado al puerto de Buenos Aires. Era un valor altísimo en comparación con lo que valía un contenedor lleno de muebles.

– ¿No exportaban desde Rosario?

– No, porque el costo que te ahorraban en la logística terrestre te lo gastabas en logística de barcazas que iban a Buenos Aires haciendo el trasbordo. Siempre fue más competitivo hacerlo desde Buenos Aires directamente.

– Para ir cerrando, planteaste cuatro o cinco medidas que había que tomar para que el sector recupere el mercado externo.

– Como decía, incentivos fiscales, como ya existió en otro momento. Por ejemplo, darles a las empresas la devolución de una parte del valor FOB de lo que exporte en el año a cuenta del Impuesto a las Ganancias; menos burocracia; más promoción de exportaciones. Ayudar a las PyMEs a que pueda hacer el viaje. Sin pagarle el pasaje, pero pagar un espacio en una feria…

– …una isla con distintos productos argentinos que se puedan exportar, promocionada por Cancillería, como se hizo en otros momentos.

– Claro. La organización de una ronda de negocios. Ayudar a que las PyMEs profesionalicen su forma de promoción. Por ejemplo, darle apoyo para que contraten fotógrafos profesionales o que pueda armar un catálogo para que puedan ofrecer de manera profesional el producto. Y restarle burocracia, y la PyME vuelve a exportar. En el mueble yo estoy convencido de que tenemos productos para nichos, definitivamente. Cualquier fábrica de Brasil exporta más o produce más que todas las PyMEs del mueble argentinas juntas. Una sola fábrica de Brasil de Bento Gonçalves.

– ¿Coincidís en que, al menos, en materia de diseño Argentina hoy es competitiva?

– Estamos aggiornados.

– Por ejemplo, quien visita EXPODEMA puede ver que todos los stands están bien puestos. Con mucho diseño. En ese sentido estamos totalmente actualizados.

– Sí, sí. Las empresas que sobrevivieron a todos estos años son porque se han aggiornado en diseño. Volviendo a las condiciones para volver a exportar, hay que facilitarles las cosas a las PyMEs. No puede ser que en la era digital para exportar tengamos que recorrer un camino que termina costando un dinero que casi significa hipotecar la ganancia de la exportación.

– Muchas empresas hacen el consolidado de mercadería para exportar desde sus propias plantas industriales. ¿Se puede hacer desde Esperanza?

– Sí, se puede hacer. Las últimas exportaciones las hicimos de esa manera y eso simplificó en parte la operación. Pero, reitero, después nacen sellos innecesarios que hacen que se encarezca el trámite. Y en aquel momento cada sello eran US$ 250 o US$ 300. Para la exportación de una PyME, que en aquel momento un contenedor quizás sumaba entre US$ 30.000 y US$ 35.000, era el 1 por ciento del costo el despachante, otro 1 por ciento el certificado del origen de la madera.

– Cuando los márgenes no eran tan grandes.

– Los márgenes netos finales eran de menos del 10 por ciento. La exportación siempre te da la garantía de volumen de producción y de estabilidad. Por eso nosotros logramos durante muchos años que el negocio exportador representara alrededor del 30 por ciento de la producción y estuvimos muy cómodos con esa experiencia. Pero, lamentablemente, se fue esa posibilidad.

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Fotos: D&F Muebles

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