Bionergía: la situación argentina y posibilidades de subproductos forestales

(Buenos Aires, 21 de noviembre de 2014). El ingeniero Federico Moyano, miembro de PROBIOMASA, presentó en las XXVIII Jornadas Forestales de Entre Ríos la situación argentina del mercado de bioenergía. Un enviado especial de Desarrollo Forestal registró todos los detalles, que se publican a continuación. “Los proyectos bioenergéticos ser muy competitivos frente a la actual matriz energética argentina”, concluyó el orador.

“Argentina tiene un potencial muy grande a través de sus industrias, tanto agropecuaria como forestal, en la generación de biomasa. Y esa biomasa puede ser transformada en energía.

¿Cuál es el potencial real que tiene hoy Argentina a partir de las fuentes de biomasa que se generan? En el trabajo Wisdom, que se desarrolló conjuntamente con FAO en 2005, se llegó a estimar que Argentina tiene un potencial de generación de biomasa –de diferentes orígenes- de aproximadamente 120 millones de toneladas, que podrían ser utilizadas para la generación de energía.

Los orígenes son: a partir de fuentes boscosas y a partir de fuentes no boscosas. Las boscosas son, básicamente, el crecimiento incremental que tienen todos los años los bosques nativos y las plantaciones; y las fuentes no boscosas son todos aquellos residuos que se generan de la agroindustria y de la forestoindustria. Por ejemplo, residuos de aserraderos, residuos de los ingenios azucareros, cáscaras de arroz.

Del balance energético nacional surge que Argentina tiene hoy una oferta de 72.000 kilotoneladas equivalentes de petróleo. Comparada con esta oferta, se dice que actualmente se está utilizando solamente un 3 por ciento de ese total, que se está proveyendo a partir de fuentes biomásicas. Es decir, a partir de bionergía. Tomando el estudio de Wisdom se llegó a la conclusión de que ese 3 por ciento podría subir al 50 por ciento. Es decir, que hoy la oferta primaria de energía en Argentina podría restar cubierta en un 50 por ciento a partir de fuentes de origen biomásico. Este sector podría tener un impacto muy grande en la economía y en el desarrollo del país.

Una estimación muy rápida y conservadora, con diferentes supuestos, establece que se podrían instalar en Argentina aproximadamente entre 1.600 megavatios/hora (MW/h) y 2.000 MW/h de potencia eléctrica. Esto simplemente con la biomasa que está disponible fácilmente.

Es decir, no habría que hacer mucho procesamiento ni buscarla en lugares muy remotos, sino que simplemente se trata de biomasa que está fácilmente accesible.

Si tomamos en cuenta las actividades forestales y forestoindustriales, hoy casi un 60 por ciento de los proyectos en cartera se originarían a partir de estos dos sectores. Es decir, el sector tiene una potencialidad muy grande para los proyectos de PROBIOMASA.

No solamente son proyectos de co-generación y generación de energía, sino que también se incluyen proyectos de generación de calor. Pueden ser proyectos para generación de vapor en calderas o para secado de productos.

La segunda etapa de este proceso del componente de estrategias bioenergéticas fue identificar cuáles eran los principales escollos que tenían estos proyectos para seguir adelante. La lista fue bastante grande, pero hay dos áreas que fueron las más importantes: una es la barrera financiera, y la otra es la barrera tarifaria. O sea, la posibilidad de vender energía a la red. La barrera regulatoria tarifaria se está trabajando en este momento a través de propuestas que se hacen a la Secretaría de Energía y a otros organismos vinculados a la generación y distribución de energía. Se están proponiendo soluciones y alternativas técnicas y burocráticas para mejorar la posibilidad de venta y también para mejorar la ecuación de los proyectos a través de una tarifa más acorde.

La otra gran barrera es el financiamiento. Se está trabajando en diferentes herramientas. Una de ellas es la creación de un instrumento financiero, a partir de fondos mundiales para la mitigación del cambio climático, donde se apalanquen los demás fondos a partir de ese instrumento. Sería no sólo financiamiento internacional, sino trata de que el sector financiero nacional puedan aportar a este instrumento financiero y de esa manera poder distribuir fondos a los diferentes proyectos.

A la vez se está haciendo un relevamiento nacional e internacional de oportunidades de financiamiento de diferentes tipos. Y, por último, se desarrolló un sistema de análisis crediticio que les permite a los bancos interpretar mejor los riesgos que presentan estos proyectos.

Para finalizar quería comentarles sobre un análisis económico que se hizo sobre un caso teórico, a partir de diferentes proyectos que se han presentado a PROBIOMASA. Se ha tomado un proyecto tipo de 15 MW/h, quizás un poco grande, pero que puede dar un valor aproximado de lo que podría ser un proyecto de este tipo.

La idea es comparar cómo con los precios actuales, a pesar de que los precios de la energía no son tan atractivos, se podría llegar a tener una rentabilidad interesante en este negocio. Se tomaron varios supuestos: un valor de biomasa de US$ 40 la tonelada, una rentabilidad esperada del 12 por ciento para inversores privados y del 8 por ciento para emprendimientos públicos; un período de evaluación del negocio de 10 a 20 años; inversión a través de deuda o de capital propio; los ingresos se estimaron entre US$ 90 y US$ 97 a US$ 100 por MW/h, que fue el precio del mercado en 2014. Y después se habla de una remuneración adicional, que es la que está prevista en la ley 26.190, y de actualizarse llegaría a 15 MW/h como un subsidio a la generación de energía renovable.

Todo eso dio un rango de rentabilidad que, a pesar de los precios actuales, termina siendo interesante. La rentabilidad va del 7 por ciento al 31 por ciento. Hoy se podría hablar que la rentabilidad del negocio podría estar en alrededor del 10 por ciento al 15 por ciento. Es decir, si se destrabaran esas barreras que hoy están complicando el desarrollo de los proyectos, perfectamente se podría tener una rentabilidad interesante en dólares para una inversión de este tipo. Si se analiza desde el punto de vista de una inversión estatal, buscando un 8 por ciento de rentabilidad, con un precio de US$ 90 MW/h se podría hacer rentable el negocio.

Por último, plantear la competitividad de este tipo de proyectos con la de los que hoy generan energía a nivel país, básicamente con gas natural, fuel oil o carbón. El nivel de costos de los proyectos energéticos estaría siendo más competitivo que una gran parte de los costos que están hoy siendo pagados por el gobierno o por las empresas distribuidoras de energía. En definitiva, los proyectos bioenergéticos tienen un potencial muy grande y podrían ser muy competitivos frente a la actual matriz energética argentina, que se basa en combustibles fósiles”.

Más información en Desarrollo Forestal impreso de noviembre (Año XXIV, número 231).

Foto: Desarrollo Forestal.

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