Historia del diseño industrial: equipamiento para oficinas (parte I)

diseño industrial

D&F Muebles presenta en exclusiva una monografía que el alumno Pablo Venier realizó en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) sobre la historia del equipamiento para oficinas. Venier presentó esta investigación en la materia Historia del Diseño Industrial, cátedra Bernatene, en la carrera Diseño Industrial de UNLP. Artículo de archivo, que ya había sido publicado.

Introducción

“El crecimiento de la administración de las empresas y del estado en el siglo XX trajo consigo un gran volumen de papeleo y documentación que había que archivar y almacenar, también en este caso se introdujeron de manera generalizada los sistemas modulares, que podían adaptarse a todo tipo de ubicaciones y ampliarse de acuerdo a las necesidades. Al principio los sistemas eran de madera, pero los progresos en las técnicas de prensado de metales hicieron posible la introducción de sistemas fabricados en serie….” ( ) “No se sabe exactamente cuándo se diseñó el primer sistema completamente modular, pero dichos sistemas comenzaron a aparecer en muchos países en los años ’30”, explica Heskett (Heskett, John, 1985.

Breve historia del diseño industrial. Ediciones del Serbal. Barcelona. A diferencia de los diseños de unidades autónomas, un sistema modular de muebles está formado por una serie de unidades aplicables a diversos usos que, al estar diseñados a base de múltiplos de las dimensiones, son compatibles y pueden disponerse de una manera flexible de acuerdo con el espacio disponible y las necesidades del usuario).

diseño industrial
Interior del edificio administrativo de S. C. Jonhson & Son, 1936-1939.G

Hacia finales del S. XX, se puede observar que, en la mayoría de los modelos, aunque los diseñadores se ocuparan del puesto de trabajo del empleado, los mayores esfuerzos en el diseño del equipamiento y su disposición recaían en complacer al empleador y los intereses de las grandes compañías.

“Muchas empresas se dieron cuenta de que la adopción indiscriminada de métodos tayloristas, basados en el ideal de eficiencia, producían un efecto negativo y que el trabajo continuo y concentrado en un entorno deshumanizado provocaba el agotamiento físico y psicológico del empleado con lo que disminuía su eficiencia”, explica Heskett.

Un recorrido por una selección de los casos de innovación más emblemáticos en sistemas de oficinas a nivel internacional, nos enfrenta directamente con la cultura organizacional de las empresas y el tipo de relaciones que se establece entre empleados y superiores, desde las más jerárquicas hasta las más horizontales. Aunque un mismo tipo de equipamiento se use por distintas culturas empresariales, lo cierto es que el mobiliario elegido por cada firma en gran medida refleja el tipo de organización interna de la misma.

Por otro lado, los distintos proyectos de diseño se ven afectados por los paradigmas intelectuales vigentes en cada momento, ya sea que provengan del ámbito estrictamente científico-tecnológico -como el Sistema Americano, el Taylorismo, la noción de módulo o la Teoría General de los Sistemas de los años ’50 – o de influencias culturales más generales como la corriente Conductista, la Psicología Institucional, las Economías Creativas, las Organizaciones Abiertas al Aprendizaje, entre otras.

El mayor desafío que estos proyectos deben enfrentar es hacer compatibles un cierto grado de aislamiento con la necesidad de socialización a fin de evitar la pérdida de la concentración y la privacidad que se producía en los sistemas abiertos.

Antecedentes históricos – Casos de análisis

1- Oficinas de Johnson & Son, proyecto de F. L. Wright – EE.UU.

Más allá del buen diseño de los escritorios de F. L. Wright para la firma Johnson & Son, en 1936, con diferentes alturas para las distintas operaciones y formas orgánicas, la disposición del mobiliario en filas, en oficinas de planta abierta, respondía a un modelo de “fábrica” rutinaria y monótona, donde todos podían ser “vistos” y supervisados fácilmente, a menudo desde zonas elevadas, cual panóptico.

En este caso, los escritorios se configuraban con tres planos de diferentes alturas para acceder a todos los elementos de trabajo. Los planos en voladizo son un recurso estético en varias obras arquitectónicas de Wright. Las formas curvilíneas hacen pensar que su autor pensó especialmente en empleados femeninos y el lucimiento de la madera todavía rememora un mueble para el hogar.

2- Sistema M125 S de Hans Gugelot – Alemania

diseño industrial
Sistema M125 S de Hans Gugelot, Alemania (1961). Sistema modular M 125 S, integrado por escritorios de dos alturas que se combinan entre sí formando una cuadrícula y archivos independientes o adosados al muro que conforman los límites del espacio de trabajo.

Hacia 1961, en Alemania Hans Gugelot diseña un sistema modular M 125 S, integrado por escritorios de dos alturas que se combinan entre sí formando una cuadrícula y archivos independientes o adosados al muro que conforman los límites del espacio de trabajo. Su organización geométrica ortogonal permite varias configuraciones posibles, lineales y en islas.

Su imagen es fácilmente asociable a la metodología y la estética purista desarrolladas en la Hfg ULM, de quien Gugelot formó parte, pero en realidad está en línea con la tradición alemana desarrollada desde los años ’20, en cuanto a la racionalización y normalización del trabajo administrativo asociado a las normas DIN (norma industrial alemana) en cuanto a tamaño de hojas de papel, el “formato A”, “de acuerdo al cual todos los productos, desde los sellos de correo hasta las grandes hojas, eran múltiplos o fracciones de una dimensión modular y por tanto guardaban entre sí una relación de estricta proporcionalidad” (Heskett, J., 1985. Las ventajas de este sistema eran tan grandes que a la larga constituyó la base de una norma internacional. Facilitaba la producción de sistemas de archivo y maquinaria de oficinas. Fue la base para la Norma Internacional ISO 216 adoptada por casi todos los países, excepto EE.UU. y Canadá).

diseño industrial

3- El caso Herman Miller – EE.UU.

En la misma tendencia de pasar del mueble aislado a los conjuntos integrados, y del diseño de objetos al diseño de ámbitos de trabajo, entre 1964 y 1965, Herman Miller saca al mercado el sistema Action Office I, diseñado por George Nelson y equipo, en base a escritorios y módulos de almacenamiento que combinaban madera y bases de metal en bella armonía. Sus proporciones se ajustaban a relaciones ergonómicas y razones de estricta funcionalidad: los escritorios podían inclinarse, cerrarse cual secreter y guardar organizadores deslizables porta elementos. A tal fin Robert Propst había diseñado un taburete de dibujo que podía utilizarse para los tableros como para reuniones de trabajo informales alrededor de los mismos. Se combinaba privacidad individual con integración espacial de los equipos. Se podía comprar por partes y con bajo número de elementos se podían conseguir muchas combinaciones.

Sistema Action Office I

En 1968, sale al mercado el sistema Action Office II, investigación dirigida por Robert Propst, que obtuvo mayores ventas aún. Se basaba en un revolucionario sistema de módulos y particiones que se configuraba fácilmente para armar áreas de trabajo individuales o comunitarias. Las paredes y/o paneles eran utilizados para colocar los elementos necesarios (escritorios, superficies de trabajo o destinadas a las máquinas, archivos, estanterías abiertas o cerradas, exhibidores, etc.), todos complementarios entre sí.

Ver Nota completa en: D&F Muebles Junio (impreso)

Fuente y fotos: Pablo Venier (monografía realizada para la materia Historia del Diseño Industrial, cátedra Bernatene, en la carrera Diseño Industrial de la Universidad Nacional de La Plata).

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre