“Mercado más exigente y con potencialidad creciente” para productos madereros es una tendencia que avizora Guido Meza, consultor independiente, en una disertación en Puerto Iguazú. Desgrabación completa con el sello de Desarrollo Forestal.
Guido Meza, consultor independiente que trabaja en mercados exportadores, quien disertó en Puerto Iguazú en el Seminario de la Industria Forestal “Cono Sur 2026”
que organizó la empresa Inderfor el 16 y 17 de abril.
“Los productos con mayor potencial para las PyMEs más pequeñas serán los de remanufactura, y los productos para las industrias de mayor escala serán las diferenciaciones de grados de calidad en madera aserrada seca”, afirmó Meza.
“La eficiencia operativa y el control de los costos van a ser claves en la competencia del sector”, dijo el consultor Guido Meza.
Disertación
“La situación actual del mercado internacional de la madera se podría calificar como bastante deprimida en términos de volúmenes y de precios. En Estados Unidos es donde más se siente esta situación.
En realidad, el mercado no está en crisis sino que está estabilizado en niveles medios y bajos. La demanda de madera continúa activa, pero el entorno que vivimos día a día es más competitivo y muy sensible a precios.
Centroamérica está bastante presente y tiene precios especiales para casi todos los productos, por lo menos entre 5 por ciento y 8 por ciento más que Estados Unidos y Asia.
Europa no consideramos que sea un mercado bien atendido desde Misiones o de Corrientes. Sigue siendo un mercado con mucho potencial. Es muy demandante en calidad.
Algunas PyMEs que lo están atendiendo logran un precio mucho mejor, pero esto se da con una sensible demanda de calidad.
Finalmente está Asia, donde encontramos una salida volumétrica y de continuidad. Hoy está con precios muy competitivos. Nos afecta el nivel de precios porque lo comparamos con el tipo de cambio al que estamos liquidando actualmente.
E inmediatamente lo comparamos con lo que otrora fue el mercado interno, que usualmente tiene mejores precios pero menos volumen.
Aquí es donde veo la continuidad de trabajo para las PyMEs, pero con dificultades competitivas respecto del precio.
Principales productos exportables
Los principales productos de exportación son madera aserrada seca al 16 por ciento. No toda la madera que se manda a Asia está seca al 10 por ciento.
Lo segundo es madera aserrada seca al 10 por ciento. Este producto es el que más trabajo demanda y donde creo que podemos hacer una diferencia si es que nos quedamos en ese punto y no vamos a valor agregado.
Porque es impresionante la diferencia que puede haber entre una madera que en los aserraderos solemos llamar de segunda, de tercera o de descarte.
Luego madera cepillada cuatro caras, que mueve mucho volumen. Y es interesante para nosotros porque el grado de apariencia que logramos con nuestros bosques manejados calzan perfectamente con este nicho de mercado.
Luego, aunque parezca mentira, los blocks. Se siguen demandando blocks en Asia, en Brasil. Acá hay un nichito de mercado interesante que para mí es el que tienen que explorar las PyMEs, sobre todo las más pequeñas.
Luego están los blanks, que en la pandemia se han enviado en cantidades impresionantes a Estados Unidos. Hoy día el precio del blank, extrapolado al de la madera aserrada, no es muy atractivo.
Luego las molduras crudas o pintadas de blanco. Y, finalmente, los productos encolados. Se vuelven a consultar sobre patas de muebles encoladas o piezas de mayor magnitud para un mueble que va a terminar forrado.
Mercados de destino
Cuando se habla de Asia no es sólo China, sino de muchos países. China e India sin dudas son los que más demandan. Al manejar mucho volumen presionan mucho por precio.
Se envía mucha madera a Vietnam, Taiwán, Camboya, Filipinas y otros más.
Es un mercado gravitante en volumen y continuidad, pero normalmente con precios muy competitivos y bajos en relación al tipo de cambio.
Al hablar de esto me doy cuenta de que dejo de lado los US$100 millones anuales que consume el mercado interno en buen estado de salud. Hoy no lo está haciendo.
Pero es importante considerarlo porque en otro momento hablábamos de que se exportaba un 50 por ciento de la producción y un 50 por ciento se destinaba al mercado interno. Cuando el mercado interno afloja las empresas vuelcan mayor producción a la exportación.
Lo que siempre vanaglorio de nuestras PyMEs es que tienen una flexibilidad operacional muy importante. Y generalmente nuestras PyMEs están integradas desde el principio.
Es decir, tienen sus forestaciones y su proceso. Tienen menor volumen que las empresas brasileñas, pero son mucho más flexible, lo cual nos dio una ventaja para participar y para defendernos en el mercado.
Variables determinantes
¿Cuáles son las variables que determinan nuestra participación en el mercado?
Primero, el precio internacional. Hoy nos encontramos con una fluctuación a la baja de por lo menos un 10 por ciento, en promedio.
El costo logístico es una variable fundamental. Acá es donde sufrimos permanentemente.
Nosotros tenemos desde el Alto Paraná de Misiones hasta los puertos entre $1,6 millones y $1,8 millones para poder llegar al puerto. Eso representan US$ 1.300 por carga. Después tenemos, en promedio, US$ 1.200 por contenedor. Los componentes de este despacho de Aduana nosotros no los sabemos.
Luego el forwarder, que es el agente marítimo al que le tenemos que pedir la reserva del buque, nos carga con US$ 610 a US$ 620 por contenedor. Finalmente, el BL, que ojalá despachemos cinco contenedores a la vez para que se diluya, son US$ 60 o US$ 70.
O sea, estamos en un total de US$ 3.100 a US$ 3.200 por contenedor cuando en Brasil hoy el despacho sale US$ 900 por contenedor en su totalidad. Ni quiero pensar cuánto sale en Chile, con un flete casi inexistente.
En un promedio de 45 metros cúbicos son US$ 70 por metro cúbico que afrontamos al precio FOB.
Se agrega el problema que ha causado la guerra. De enero a marzo teníamos US$ 150 por contenedor a Vietnam, en abril se pagaron US$ 250 y en mayo se esperaba que fueran de US$ 350 a US$ 400. Generalmente esto impacta en el precio del producto.
Luego, el tipo de cambio. Es una discusión prácticamente estratégica política. Necesitamos un dólar adecuado parta poder exportar o un dólar real.
Seguramente todos vamos a coincidir en que hoy (NdR: La disertación se realizó el 16 de abril) en que hoy el dólar está por arriba de $1.850, pero es una cuestión y una estrategia macroeconómica.
El tipo de cambio va a seguir siendo un problema y una variable que determina nuestra participación en el mercado.
La presión impositiva. Quiero referenciar puntualmente a lo que vivimos en Misiones. La verdad es que las PyMEs que trabajan y exportan lo hacen a pesar del gobierno provincial. Para mí son héroes todos mis proveedores.
Sigo viendo firme a la demanda global desde Asia. La guerra de Medio Oriente complicó las cosas, sobre todo por el cierre del Estrecho de Ormuz.
Costos industriales. Acá hay que hablar de volumen, de escala de producción y final de producción, que es un concepto que quiero volcar porque algo está mutando en los aserraderos.
La eficiencia operativa y el control de los costos van a ser claves en la competencia del sector.
Ligado a los costos industriales creo que los aserraderos tenemos que logran entre todos una visualización muy clara de los productos. No vamos a poder estar saltando de producto en producto.
Repensar procesos
Y en necesario repensar un proceso tecnológico que se adapte al tamaño que tenemos, al tamaño de cada empresa.
Para optimizar el logro de estos productos en las clasificaciones y así mejorar el output de las ventas y las cargas de los mismos.
Hay que disminuir los stocks porque hoy afecta mucho más financieramente a las empresas.
La tecnología en escaneo de clasificación de tablas secas con adaptación para los tamaños de producción para mí va a ser clave en la mejora orientada al mercado y también al proceso interno.
¿Por qué? Porque yo imagino que, si seguimos así, vamos a sacarle US$ 3, US$ 4, US$ 5 cuando el mercado vuelva -que va a volver, ésa es mi visión personal y lo manifiesto- vamos a tener una diferenciación entre cada calidad.
Sacar clear es sencillo, sacar semi-clear también. Acá empieza la cosa: hacemos Clase A, ¿de qué tipo? ¿De qué grado de calidad? ¿Me diferencia porque le mando sólo con nudo fijo o meto nudo muerto porque el mercado está deprimido y si no se quejan sigue pasando?
Pero hay dos tipos de Clase A en la industria, Clase B, Clase R o mill run. Y después hay mixes. Acá puede diferenciarme en nueve calidades diferentes.
Y cuando el mercado lo pagaba tenía precios de 150, 155, 157, 160, 165. Es interesantísimo lo que hay para hace en este campo.
Esta tecnología de escaneo va a ser clave para optimizar el output y las ventas. Es una visión particular que tengo».
Foto: Gentileza ArgentinaForestal.com















