Construcción de bastidores, cerchas y vigas para una casa de INTA Concordia

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Preparación de una cercha en taller.

En esta segunda parte, el ingeniero forestal Martín Sánchez Acosta se refirió a bastidores, cerchas y vigas de esta obra realizada en 2013 en Concordia. Contacto: sanchezacosta.martin@inta.gob.ar

Sánchez Acosta (INTA Concordia) disertó de manera virtual a fines de 2020 sobre esta construcción que utilizó el sistema de plataforma y entramado canadiense.

Además de Sánchez Acosta, fueron participantes del proyecto: Técnica en Carpintería Industrial Ana Cerúsico (UNSE Santiago del Estero), Ingeniero Forestal Ciro Mastrandrea (INTA Concordia), Técnico Foresto Industrial Nicolás Zakowicz (INTI Concordia) y Profesor Daniel Lachance (EMOICQ, Quebec, Canadá).

Construcción con piezas parte: bastidores, cerchas, vigas

El primer paso es la madera.

Lamentablemente, en Argentina todavía no tenemos madera rotulada, como hay en Canadá. Ahí el constructor no tiene por qué saber de madera, sino que va y compra la madera con un sello.

Como no tenemos la madera rotulada, debemos comprar un paquete de madera y acondicionarla nosotros.

La podemos secar al aire para que sea más económico, porque no es necesario que esté seca en secadero. A partir de ahí viene el segundo problema, que es cómo separarlas.

Nosotros tenemos la capacitación y damos cursos de cómo clasificar madera, pero no todos lo tienen. Acordamos con la UTN-UCU tres clases de madera.

En los lugares más importantes van las maderas más resistentes, en los de mediana importancia las de resistencia media y la madera poco resistente es la de baja calidad.

La madera acepta defectos y anomalía. El tema es ver el grado.

Cuando aparece una tabla o un tirante sin ningún nudo o defecto, les decimos que la guarden para usarla en la carpintería o en un mueble.

Porque no hace falta para la estructura de la casa. Y siempre decimos que construimos casas, no muebles, entonces hay que aprender a aceptar este tipo de anomalías.

Pautas

Las pautas para trabajar que hay que darle a la gente empiezan por enseñar cómo clavar. No clavar en la misma veta, no clavar cerca de los bordes, especialmente si usan clavadoras, porque es peligroso.

Poner los clavos inclinados para que se agarren mejor a los elementos.

En los montantes, donde hay que unir muchos bastidores, el clavado se hace cada 30 centímetros y el zigzag. Admite muchas veces el clavado a 45 grados.

En cuanto a los clavos, descartamos los clavos lisos y usamos espiralados o anillados.

En el caso de tornillos, también. Ya hay en el mercado tornillos especiales autoperforantes para madera, diseñados así.

Se comienzan a hacer los bastidores. Los montantes por normativa deben tener 40 milímetros por 90 milímetros y son cepillados.

Se refieren a nuestro Certificado de Aptitud Técnica (CAT), que pide estas dimensiones, como mínimo.

Preparamos un molde de metal con guías que va a tener 2,44 metros de ancho -que es el ancho de una placa de fenólico u OSB- y el alto que uno quiera que tenga la casa.

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Dentro de ese molde tiene que caber la madera. Todo lo que yo saque de ahí va a ser exactamente de la misma medida.

Los detalles son que hay guías, entonces el operario no tiene que medir nada. Coloca las maderas y clava.

Nicolás Zakowicz desarrolló un molde que es portable. O sea, se puede llevar a cualquier lado si que se necesita hacer algún panel de emergencia. 

Con esto obtenemos: panel ciego, panel con puerta o panel con una ventana. Si el diseño exige que la ventana tome parte de un panel y del otro, no hay problema. Las ventanas pueden ir en cualquier lado.

Los paneles pueden ser transportables por dos personas y tenemos el ejemplo de una construcción en Orán, Salta, donde trabajó gente de monte. A veces, una sola persona llevaba los paneles.

Bastidores

Con esos paneles hechos empezamos a tener en cuenta los bastidores que vamos a emplear. Cuando voy a usar en una esquina un bastidor que se une a otro, tengo que agregar una tabla o un tirante.

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Por un lado, para agarrarlo a los bastidores; por el otro, para tener madera de donde agarrarme con las terminaciones interiores.

Otro tema importante son los dinteles, donde la normativa de los canadienses marca que, por cada pie (30 centímetros) que tiene la abertura, tiene que tener un pie de altura. Si tengo una ventana de 90 centímetros tienen que tener 90 centímetros de alto.

Ellos apoyan sobre otro montante. Nunca hay que dejarlo en el aire porque el clavo es el que va a hacer la fuerza.

Y también es muy común que colocan los tirantes horizontalmente en lugar de ponerlos de canto, por lo que se pierde la resistencia que da la madera puesta de canto.

Un detalle que hacemos es ya llevar los paneles con una placa colocada -de fenólico u OSB- y, según sea el caso, dejamos una solapa abajo o arriba.

Si es abajo, dejamos 15 milímetros para unirla a la solera de nivelación de abajo, y arriba se dejan 35 milímetros para unir el panel a la solera superior, que es más gruesa. Y así se llevan a la obra.

Los separadores, que se ponen de canto para interrumpir menos la aislación térmica, se colocan de manera tal de que sirvan para clavar las placas.

Algo práctico es ponerles a los bastidores un solo número, cosa de poderlos ver desde el interior.

Y algo no menor es ponerles también numeración en los laterales porque, cuando los apilamos, después no sabemos cuál es cuál. Y conviene dejar pilas desparramadas en la obra con los números que correspondan.

Una vez colocada la placa, el que está dirigiendo la obra desde el centro -desde el interior-, puede ver perfectamente las numeraciones.

Fotos: Gentileza Ing. Martín Sánchez Acosta.

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