Comportamiento acústico de las ventanas de madera

comportamiento acústico ventanas madera

El comportamiento acústico de las ventanas de madera es un ítem clave. El problema del ruido en las viviendas suele detectarse más en la práctica que a nivel de proyecto.

La ventana es sin duda un punto crítico, acústicamente hablando, en cualquier fachada. Sin embargo, los casos en los que, en la práctica, se requiere un aislamiento especial no son demasiados.

El artículo de Aitim enumera los siguientes casos que requieren un aislamiento especial, siempre ciñéndose al caso de viviendas.

A nivel urbano

– Proximidad a aeropuertos o zonas de paso de aviones despegando o aterrizando;

– Zonas muy castigadas por el viento;

– Proximidad a estaciones o vías de tren, aunque, dada la evolución que está industria ferroviaria, el nivel de ruidos es cada vez menor (se circunscribe a las frenadas, señales acústicas o megafonía en las estaciones);

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Doble ventana diseñada por Alvar Aalto donde se aprecia un curioso herraje de maniobra.

– Vías de circulación rodada en situaciones concretas como zonas donde se produzcan cambios de marcha, aceleraciones o frenadas (cerca de los semáforos o cruces).

A nivel del propio edificio

– Ruido provocado por locales como bares, restaurantes, discotecas, karaokes, gimnasios, escuelas, escuelas de danza, etc.;

– Rebotes exteriores de sonidos desde las viviendas (música, conversaciones, celebraciones, discusiones, actividades físicas, etc.) de forma directa o por reflejos desde un piso a otro a través de los techos de las terrazas o de voladizos;

– Ruidos directos desde zonas comunes como patios, jardines o plazas interiores, puertas de garaje, etc.

Todos estos casos hacen aconsejable instalar ventanas con mejores prestaciones acústicas.

Situaciones de déficit acústico

La problemática del ruido en las viviendas suele detectarse más en la práctica que a nivel de proyecto, una vez que el edificio está terminado y habitado.

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Doble ventana actual.

Esto es así porque el comportamiento acústico suele tener un carácter bastante imprevisible. Además, las situaciones acústicas de entorno de los edificios pueden cambiar con relativa facilidad.

Por eso se pueden plantear tres escenarios posibles:

a- que el problema acústico se produzca o se constate una vez habitado el edificio;

b- que el proyecto ya hubiera contemplado solucionar este problema; o

c- que se trate de un edificio histórico cuyas ventanas originales deban conservarse (caso bastante frecuente).

Pasemos a comentarlos.

a- Ventanas que, por no satisfacer requerimientos acústicos reales, deben mejorarse

Sea cual sea la causa, cuando esta situación se produce existen dos posibles soluciones:

1- Sustituir la ventana por otra con mejores prestaciones acústicas, o

2- “Doblar” las ventanas, es decir, agregar otra ventana.

1- Sustitución de la ventana

La solución de sustitución en realidad se puede asimilar al caso b- del que se hablará a continuación.

A nivel práctico puede realizarse aprovechando la rehabilitación térmica de fachadas, o incluirse en ellas, ya que en España existen subvenciones públicas para ello.

Esto plantea el problema del escaso interés a nivel legal que se da al problema del ruido, ya que no se corresponde con el interés de los usuarios.

2- Doblado de las ventanas

La solución de “doblado” es la más frecuente y suele ser relativamente fácil en España, ya que la ventana principal se suele colocar a haces interiores.

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Ventana aislante mejorada con una gran profundidad de perfil.

Pese a ello, los problemas de la segunda ventana son varios:

– Su comportamiento acústico es relativamente incierto porque solo se cuenta con ella como barrera reflexiva, aunque empíricamente suele funcionar;

– Su calidad suele ser inferior (puesto que está “complementando” a la ventana principal);

– Al tener que enrasarse con la fachada, queda más expuesta (que podría ser problemático en el caso de que fuera de madera);

Sellado exterior

– Aunque la colocación de la segunda ventana es fácil, su sellado exterior puede no serlo tanto;

– Puede producir problemas de condensación en el “telar” del hueco, especialmente en climas extremos;

– Si se considera un cambio en la fachada debería someterse a la legislación, ordenanza y grado de protección urbanística correspondiente.

b- Ventanas ya previstas desde el proyecto con un aislamiento acústico mejorado

i- Ventanas dobles conectadas

La solución que se desarrolló en el pasado para mejorar el aislamiento (aunque sobre todo el térmico) fue la doble ventana “conectada”. Es decir, de maniobra simultánea (a diferencia del caso “de doblado”, que son dos ventanas independientes).

Existen bastantes ejemplos de este tipo, especialmente en el centro y norte de Europa y su resultado no ha sido malo, pero requiere complejos herrajes que acaban fallando en muchos casos.

La doble ventana “conectada” se sigue usando en los países mencionados, pero más por su carácter térmico que acústico, ya que hay soluciones mejores a costos más razonables.

ii) Unidad de hueco de ventana de madera acústica

La solución actual de Unidad de Hueco de Ventana Acústicamente Aislante debe diseñarse utilizando adecuadamente los siguientes elementos:

– Perfil de madera de mayor espesor para permitir un vidriado más grueso (dobles o triples) que, lógicamente, mejoran también el aislamiento térmico;

– Mayor densidad de la madera del perfil. De una ventana de roble a una de pino puede haber una diferencia de entre 1 y 3 decibeles;

– Mayor cámara de aire. Se sabe que las cámaras de aire a partir de 16 milímetros no consiguen una mejora térmica en la ventana, pero sí es importante acústicamente, porque a partir de los 24 milímetros la frecuencia de resonancia de la cámara baja mucho y se acerca a frecuencias fuera del espectro audible;

Otros elementos

– Mayor volumen de vidrio. El volumen de vidrio es importante para aumentar la masa, imprescindible para mejorar la reflexión acústica;

– Empleo de vidrios laminados con butiral acústico, ya que reducen los pozos de coincidencia de las frecuencias de resonancia del vidrio (la frecuencia de resonancia del vidrio es aquella para la que el aislamiento acústico tiende a cero);

– Espesores diferentes en los vidrios para evitar que se sumen las resonancias;

– Colocación de juntas de goma en la ventana, que son necesarias por dos motivos. Primero, para conseguir una permeabilidad al aire baja (una ventana con una permeabilidad al aire alta, tenga el vidrio que tenga, trabajará mal acústicamente porque el ruido se cuela). Segundo, porque las gomas independizan la hoja de la ventana (que soporta el vidrio) de su marco, que es el que está unido al muro. De este modo, se minimizan los puentes acústicos entre ventana-vidrio-muro, ya que la hoja “flota”;

– Sistema de herrajes. En la práctica, implica que las ventanas deslizantes son muy inferiores acústicamente a las abatibles, ya que al tener menos contacto entre hoja y marco pasa con más facilidad el ruido.

Fuente: Aitim número 319, mayo-junio 2019.

Fotos: Gentileza Aitim y asomatealaventana.org

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