Los “knowmads”, nuevos actores en el escenario del diseño

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Los “knowmads” tienen la capacidad para utilizar herramientas para resolver diferentes problemas. Incluso en tiempo real porque no les pesa el trabajo en distintos horarios, se muestran disponibles a la tarea.

En el mundo de los negocios hoy aparece un nuevo perfil laboral: “el knowmad” (nómade del conocimiento), una persona apreciada por su conocimiento que, sin tener rasgos de edad definidos, se caracteriza por su capacidad versátil para la labor. D&F Muebles publica nuevamente un artículo sobre diseño, en exclusiva, escrito por Cristina Amalia López. Profesional de este campo disciplinar, López integra tanto la Asociación Latinoamericana de Diseño (ALADI) como BOOK 21. Facebook: BOOK 21.

En el mundo de los negocios hoy aparece un nuevo perfil laboral: “el knowmad”. Es una persona apreciada por su conocimiento que, sin tener rasgos de edad definidos, se caracteriza por su capacidad versátil para la labor.

En general, es independiente en su tarea, es innovador e imaginativo, es capaz de trabajar en equipo sin limitaciones de horarios formales ni lugar físico determinado; desarrolla tareas de manera eficiente donde se encuentre, interactuando, creando y generando proyectos.

Desde la Asociación Latinoamericana de Diseño (ALADI) hemos realizado una actualización de la demanda laboral, y hemos podido detectar que, tanto en las empresas como en el mundo de los negocios, está priorizando las habilidades blandas, y no solamente las competencias duras.

Las estadísticas nos dicen que el 15% del éxito en las actividades profesionales y laborales las genera el conocimiento técnico especializado, mientras que el 85% radica en las habilidades blandas. O sea, en la actitud, auto-determinación, capacidad comunicativa, predisposición al trabajo en equipos con pensamiento crítico. Hoy en día se requiere un profesional que tenga un perfil comunicacional capaz de interactuar de manera efectiva, un liderazgo capaz de generar trabajo en equipo, motivación, con conocimientos de psicología aplicada.

Los saberes técnicos son importantes, pero también lo es el sentido del humor, la empatía y la capacidad de colaborar y negociar, y de favorecer el trabajo en equipo. Por eso, adaptarse a convivir en la diversidad y a cultivar una personalidad amigable, un liderazgo flexible, es el nuevo perfil preferido en las empresas.

Es importante saber que estas habilidades no sólo revelan información sobre los demás, sino también dan pautas de nosotros mismos y de cómo logramos proyectar un lenguaje corporal eficaz y que demuestre confianza entre las partes. Por eso la capacitación que podamos brindar a nuestro personal es una inversión de un valor estratégico más que potencial.

Sentido común

Un liderazgo que genere confianza, como así también un manejo en redes, y un buen trabajo de interrelación de equipos, prioriza el sentido común para resolver situaciones desde una mirada optimista.

Algunos estudios han demostrado que mientras las personas solo recuerdan un 10% de lo que oyen y un 20% de lo que leen, pueden recordar hasta un 80% de lo que ven. Por eso de que la imagen vale mal que mil palabras, es necesario proyectar una imagen corporativa capaz de trascender objetivos a corto plazo y dimensionar una relación con el ambiente y la comunidad, con eco-diseño.

La incorporación de la figura de los knowmads aporta talento y conocimientos a una organización, sea como empleado o en un emprendimiento personal, o en un momento concreto de la planificación, elaboración y concreción de los proyectos.

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Hoy en día se requiere un profesional que tenga un perfil comunicacional capaz de interactuar de manera efectiva, un liderazgo capaz de generar trabajo en equipo, motivación, con conocimientos de psicología aplicada.

Tomando las definiciones de Cristóbal Cobo y John Moravec, definidas en su libro “Aprendizaje Invisible”, nos proponemos desde ALADI analizar para www.maderamen.com.ar  los diecinueve puntos propuestos como principales habilidades para ser reconocido como un “knowmad”, y compartir nuestra visión al respecto. Para enriquecer la reflexión hacia las nuevas miradas profesionales que estamos detectando en el mercado latinoamericano: El knowmad es:

– El nómade de conocimiento, es un ser atemporal: no tiene una edad determinada;

– Es creativo e innovador. Fundamentalmente colaborativo, disfruta de armar equipos y está motivado. Motivando a sus pares;

– Maneja las herramientas digitales, la información disponible y genera conocimientos en diferentes contextos;

– Altamente inventivo, es intuitivo, capaz de producir ideas. Nunca deja de generar ideas entendiendo que no siempre son aplicables en todos los contextos y realidades;

– Capaz de crear sentido socialmente construido a partir de aceptar la diversidad;

– Investiga y bucea en la realidad circundante. No sólo busca acceder a la información, procura utilizarla abierta y libremente;

– Siempre conectados, normalmente son creadores de redes. Se relacionan con personas, comparten ideas, y se vinculan con organizaciones. Trabajan en un mundo en red;

– Tienen la capacidad para utilizar herramientas para resolver diferentes problemas. Incluso en tiempo real porque no les pesa el trabajo en distintos horarios, se muestran disponibles a la tarea;

– Se trata de un profesional alfabetizado digitalmente, comprende cómo y por qué funcionan las tecnologías digitales y las aplica eficazmente, incluso asesorando al cliente para un mejor provecho;

– Posee competencia para resolver problemas desconocidos en contextos diferentes;

– Se trata de personas capaces de desarrollar tareas sin fronteras. Aprende a compartir (sin límites geográficos);

– Se trata de personas adaptables a diferentes contextos y entornos;

– Consciente del valor de liberar el acceso a la información comparten conocimiento y proyectos;

– Atento a los contextos y a la adaptabilidad de la información, se vinculan de manera efectiva y ejercen el efecto societatis;

– Son personas capaces de aprender, desaprender rápidamente, y seguir sumando nuevas ideas;

– En la temática de horizontes sucesivos, es un profesional competente para crear redes de conocimiento horizontales;

– Su meta es el aprendizaje permanente y para toda la vida, bien sea aprendizaje formal como informal;

– Es un profesional que experimenta constantemente TIC (colaborativas);

– Fundamentalmente, no teme el fracaso. Conviven con el error y la frustración como parte del aprendizaje constante.

Analizando cada una de estas características nos damos cuenta de que la mayoría responden más bien a actitudes y experiencias que a habilidades netamente técnicas. Por tanto, podemos afirmar entonces que se priorizan las actitudes frente a las aptitudes.

En este nuevo escenario laboral estamos frente personas resilientes cuya transversalidad es preciada en un mundo que digitalmente nos está modificando la forma de vivir y desempeñarnos en el ámbito laboral y productivo.

El diseñador como intérprete del fabricante: de la idea al producto en una economía circular

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La “inteligencia artificial” es señalada como elemento central de esta transformación

Muchas de las dificultades que enfrenta un profesional del diseño en su relación laborar con una mini PyME, o una mediana o pequeña empresa, es la incorporación de nuevos lenguajes en la cotidianeidad de la actividad productiva, para adaptarse a la realidad del mercado que prioriza la economía circular.

Dar identidad a aquello que el cliente nos solicita, captar su mensaje, hablar en su mismo lenguaje, incluso asesorarlo para brindarle lo que necesita, condiciona al diseñador a aprender y saber cosas distintas para satisfacer al cliente. Debe ser, de alguna forma, intérprete del fabricante, del productor, del consumidor, del usuario, del cliente, sin descuidar el cuidado de los recursos naturales.

Cuando el cliente, el comitente, expresa su necesidad, es tarea del profesional de diseño lograr resultados en su exploración por alcanzar una propuesta posible. En el tránsito a la propuesta es indispensable el intercambio, la escucha permanente, aún de los silencios… el asesoramiento. Poner en juego el pensamiento lateral y la mente abierta son fundamentales en esta etapa del proceso.

Desarrollar una encomienda de proyecto conlleva a bucear en el mercado a recibirla, la necesidad de ir más allá del comitente. Incluso, abrirle las puertas, la mente; fundamentalmente, facilitarle el análisis.

La premisa es que no todos los clientes saben lo que quieren a ciencia cierta. Por ende, es superar sus deseos, focalizando sobre los reales y/o posibles deseos del mercado como así también, asesorarlo en la realización de una producción eco-lógica.

Cuando logramos definir aquello que vamos a proyectar, debemos centrarnos en la incógnita de cómo lo vamos a producir, en qué condiciones de trabajo, con qué maquinaria. Y no menos, pensar e identificar cómo vamos a accionar con el comitente para que nos permita acompañar el proceso productivo. Y, si fuera posible -y altamente deseable-, cómo llegaremos al mercado y cómo vamos a recibir la retro-alimentación del mismo, de parte del usuario, para optimizar el producto con las sugerencias, quejas o ponderaciones recibidas.

En síntesis, cuando hablamos de estos temas desde la Asociación Latinoamericana de Diseño (ALADI), estamos hablando de plantearse concretamente, el poder participar de un proceso de mejora continua, que si bien o mal, sucede en reducida escala, debería ser condición sine qua non de todo contrato de diseño.

En el caso, interesantemente deseable, de tener que trabajar en o con un equipo interdisciplinario, se hace indispensable la búsqueda de armonía en las acciones, decisiones y conductas. Por ende, la función de liderazgo implica el desafío de asumir la responsabilidad del conjunto. Para ello nos debemos exigir una capacidad profesional acorde a la carga, asumiendo las decisiones hacia el objetivo que nuestra tarea define. O sea, la orden de trabajo del comitente.

Finalmente, y como reflexión, tener en claro que en esta tensión de progresar desde la idea al producto debemos comprometernos éticamente a lo largo de todo el proceso. Tanto sea desde nuestra propia actuación profesional, como desde el lugar de la conformación de equipos para producir, teniendo la capacidad y el talento para recrear un elemento nuevo. Y hacerlo a partir de la identificación de una necesidad, que necesita ser resuelta, optimizando lo existente con más información, mayor tecnología, aplicación de nuevos materiales, atentos al llamado y la exigencia de la economía circular.

Por eso decimos que la relación profesional vs comitente, es un tema de diseño del lenguaje en el contexto organizacional de la empresa y/o emprendimiento en la búsqueda de la sostenibilidad y en el marco de una economía circular.

Leer: Ciencia asociada a procesos de diseño: El afecto societatis y las industrias 4.0. por Cristina Amalia López

Fotos: Gentileza Deposiphotos.

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