D&F Muebles dialogó en exclusiva con Ernesto Torriano (@torrianoe en Instagram), diseñador industrial y ebanista cordobés responsable de Silla Haiku, quien habló en profundidad de este objeto y del diseño en general. “(Haiku) es un mobiliario contemporáneo para la época en la que fue hecho. Moderno, liviano, pero con una madera que la gente reconocía tradicionalmente o la asociaba a mobiliarios pesados”, ya que fue hecho en cedro de re-uso y algarrobo.
– Un diseño tuyo, Silla Haiku, obtuvo el primer puesto en el Salón del Mueble Argentino 2025-2026.
– Fue como una consecuencia de lo que pasó con Silla Haiku en Milán. Fue uno de los cinco diseños que se exhibieron en el Consulado de Argentina en Milán, organizado por FIMAR. Por ese motivo las cinco sillas se expusieron en el Salón del Mueble Argentino (SMA) 2026 que se realizó conjuntamente con FIMAR y ahí fue premiada. Yo participé en SMA de este año con otra silla, Akairo, que fue seleccionada.
– ¿Cuáles son las principales características de Haiku?
– El nombre sale por el tema de las tres patas. Haiku es un tipo de poesía japonesa muy limitada y muy estricta en el uso de tres líneas. Yo suelo usar en mis trabajos rasgos japoneses o escandinavos pero con maderas de acá. Los japoneses para mí son referencia en el trabajo de ebanistería.
– Esta versión de Haiku que se presentó en Milán y ganó en el Salón del Mueble Argentino, ¿qué tipo de maderas utiliza y cuáles son sus detalles técnicos?
– Es literalmente el primer desarrollo, casi el prototipo. Los apoyos, asiento y respaldo, están hechos con madera reciclada o de re-uso. La que estuvo en Milán tiene madera de cedro en asiento y respaldo y la estructura, como casi todo el mobiliario que yo he hecho, es de madera del NEA. En general, uso algarrobo para mobiliario de madera oscura y palo blanco o zoita para el mobiliario en madera clara. Es cedro reciclado de re-uso, obtenido en lugares de desguace.

– En demoliciones.
– Exactamente. Si se mira de cerca se nota que el material de re-uso, con parches y con masilla. Y en la estructura, como tantos otros muebles que yo propuse, utilicé algarrobo. Si bien es duro, es el mejor material para la estructura. Aparte, es un mobiliario contemporáneo para la época en la que fue hecho. Moderno, liviano, pero con una madera que la gente reconocía tradicionalmente o la asociaba a mobiliarios pesados. Ésa fue la primera variante de Haiku.
El proyecto inicial comenzó con un brief para el arquitecto Jorge Jury de la empresa Silday de Paraguay, alrededor del año 2012. Ese proyecto no se hizo. Yo lo concreté porque me parecía que estaba bien el diseño y era una configuración de tres patas difícil, con una pata delantera y dos traseras. Estéticamente es difícil, tanto para la gente -que inmediatamente la lee como una silla no tradicional o inestable- como para la propia configuración de la silla de tres patas. Lo tradicional son dos patas delanteras y una pata trasera. La idea es que fuera baja, de unos 68 centímetros de alto.
Es una silla de poco tiempo de uso, para recepción o para oficina. Es una silla cómoda, que respetó ergonómicamente la altura del asiento y los ángulos del respaldo, pero es un respaldo bajo. Es totalmente desarmable, porque es una de las premisas de todos los muebles que yo hago. No me dedico a hacer sólo muebles, pero todos los muebles que he propuesto son desarmables. La idea fue convertir las cuatro patas en tres, por eso tiene la estructura que finalmente quedó.
– ¿Por qué pensaste en usar madera reutilizable de cedro?
– En ese momento la premisa, y algo que me habían sugerido, era que fuera totalmente en una técnica. Ésta era madera maciza completamente y no quería hacer un apoyo recto sin tapizar, quería la curvatura de un respaldo y de un asiento un poco más ergonómico, más cómodo. Entonces la forma de hacer era, en ese momento sin router CNC, armar una especie de artefacto para poder routearlo manualmente en casa. Tenía que usar una madera que no fuera tan dura.
En ese momento yo tenía acceso a esas maderas. Acá en el barrio General Paz, de Córdoba capital, había bastante mobiliario de desguace y el cedro me pareció una opción muy interesante para el trabajo. Luego otras variantes que hubo usaron otras maderas más blandas para los apoyos. Por ejemplo, compensado de eucaliptus. Recuerdo haber hecho alguna silla en cancharana, pero la estructura siempre fue de algarrobo.
– ¿Alguna empresa compró el diseño para realizar la silla con enchapado de eucaliptus en lugar de cedro?
– No, siempre fue en madera maciza. En general, yo uso mucho multilaminado para otros objetos. Las otras variantes fueron cuando yo armé algunos compensados de eucaliptus, pero sobre todo para las versiones de maderas claras. Haiku tiene un par de vínculos metálicos que son los que permiten que se desarme completamente. Son vínculos internos de acero pero se pueden recubrir con una especie de buje de aluminio o de madera.
– ¿Siempre comercializaste directamente vos el diseño o te lo compró alguna empresa?
– En el momento de mayor difusión del objeto, que estuvo expuesto un montón de lugares, incluso en Brasil, hubo un intento de la silla que se produjera en serie en Formosa, donde había ganado un premio en la feria FEDEMA. Eso no se concretó. También pasé los planos y el diseño para hacer la silla en cantidades limitadas en Rosario, un carpintero hizo algunas. Casi todas las he hechos yo. Y después fueron casi todas a pedido por encargo particular. Hay algunas en Brasil y otras en Buenos Aires.
– Quizás ahora se reactiven estos pedidos. ¿Qué repercusiones tuvieron de la exposición en Milán?
– Yo no considero a Haiku un producto porque siempre se ha mantenido como objeto por las cantidades y el tipo de manufactura que he tenido, si bien se ha producido con CNC. Pero su visibilidad en FIMAR reactivó un poco a la silla, reactivó un poco mi trabajo de mobiliarios por encargo, que hacía bastante que no realizaba, si bien había ganado un premio en Brasil con otra silla. Mobiliario era un sector en el que yo no proponía hace unos años por una cuestión de escala y la infraestructura que tengo ahora.
Tengo un taller muy chiquito y trato de diseñar más que de producir. Pero fue muy positiva en ese sentido. Lo de FIMAR 2026 no me lo esperaba porque mi intención iba por el lado de la otra silla, Akairo, que quedó seleccionada. No esperaba que se reactivara Haiku porque es un diseño que viene hace bastante con la misma forma, aunque con distintas variantes.
– También estuvo en Milán. ¿Tuviste contacto de algún país extranjero?
– A lo mejor recibí un comentario de algún seguidor de Instagram, pero no recibí ningún contacto directo. Lo del Consulado es muy positivo, pero también Fuorisalone es un evento gigante entonces es difícil que eso pase. En general, no me piden el diseño expuesto pero me encargan otros tipo de trabajos, que es un poco lo que me pasó este año. Sea por Haiku o por la otra silla seleccionada en FIMAR. Tengo encargos de trabajos nuevos.
– ¿Qué tipo de trabajos?
– Puntualmente, he recibido encargos de muebles en madera, algo que me interesa a mí mucho más que trabajar en placas. Pero hace bastante que me manejo con clientes del mundo del arte o de piezas únicas y que no necesariamente tienen que ver directamente con el mobiliario. Este año participé de Casa FOA Córdoba con un estudio que me encargó una especie de artefacto de iluminación.
Tiene más que ver con instalación artística que con el tema de mobiliarios. Hace bastante tiempo que el trabajo me fue llevando a ese tipo de encargos particulares. No es que he abandonado el mobiliario, pero es como que la imposibilidad de trabajar una escala industrial me ha ido llevando a otro tipo de objetos.
– Además que vos hacés mucho hincapié en la diferenciación, lo cual resalta más en el caso de piezas únicas más que en el trabajo en serie.
– Sí. Me ha pasado de tener una pieza en cantidad limitada. Trabajo también con modelado en 3D, pero nunca ha sido masivo, sobre todo por el tipo de cosas que yo hago. Para mí el tema de detalle y el cuidado de ciertos rasgos es muy importante, como mi diferenciador en el trabajo. La gente me busca por eso. Y no siempre la producción en serie va de la mano de esas características. Hay una cuestión de viabilidad y de tiempos a respetar, en donde hay rasgos que a mí me diferencian que yo no los puedo proponer. Entonces cuando necesito producir en serie necesito pensar en otro tipo de diseños, muy diferentes en general a los que a mí me gusta proponer.
También hay una cuestión de riesgo. Este año que ya estoy parado un poco como en otro lugar, por una cuestión de premios y en el que no tengo demasiado apuro por algunas cosas, hay en las empresas como una especie de reticencia a diferenciarse. Es como que dicen “no nos arriesguemos tanto con esto”. Las empresas ahora tienen todas las posibilidades de producir y cuentan con maquinaria para fabricar piezas complejas. Prefieren dejar de lado ciertas formas o ciertas estructuras. No sé si es por miedo a que la gente no las aprecie. Igual está cambiando mucho. En los propios trabajos del Salón del Mueble del Diseño te das cuenta de que es mucho más diverso y mucho más jugado en ese sentido.

– ¿A qué atribuís esta cierta reticencia a tomar riesgos? Porque tampoco estamos en un momento del mercado el que quizás las piezas de diseño conservador se vendan tanto. Tal vez el hecho de tomar riesgos podría ayudar a mejorar las ventas, ¿o no es así?
– Yo hace algunos años pensaba que era una cuestión muy relacionada con lo productivo. Pero si el diseño está bien propuesto desde la diferenciación podés respetar tanto lo ergonómico como lo viable a nivel productivo y proponer cosas realmente diferentes. Creo que se piensa que la gente no va a apreciar un nuevo diseño o que prefiere la lectura canónica de la mesa y la silla muy tradicionales. Como es tal la crisis quizás se prefiera no arriesgar o proponer algo completamente diferente. Yo lo he visto este año y no me parece que esté asociado al tema productivo directamente. No sé.
– Claro, pero no es que haya una imposibilidad técnica.
– Una cosa no interfiere con la otra. Justamente, si desde un inicio se plantea un mobiliario con una estructura diferente, innovativa, o que se lee diferente, pero con viabilidad productiva, es un riesgo que no todos están dispuestos a tomar. Yo hablo de lo poco que conozco, que es la gente que produce en madera maciza. Con todos los que hablé sí hay algo que se resalta, que es el tema de la desarmabilidad.
Así que evidentemente todos tienen la idea de exportar y de embalar mobiliario como para que pueda ser fácil la distribución fuera del país. Eso evidentemente empieza a ser algo condicionante para poder competir afuera o tener presencia en el exterior con un producto nacional. Antes a lo mejor no era tan apreciado, pero con las dos o tres empresas que he hablado es algo que piden desde el vamos.
– Te pido una reflexión sobre el diseño en general, sea de mobiliario o de objetos, pero siempre vinculado al trabajo de la madera. ¿Cómo ves el diseño en la actualidad? Estamos en un momento de recesión y baja de consumo. ¿Has notado cambios en el diseño argentino?
– He hablado de la desarmabilidad. Quizás habría que ir un poco por fuera de las tendencias, como proponer una especie de mobiliario contemporáneo, pero atemporal al mismo tiempo. Estamos hablando de una silla (por Haiku) que tiene por lo menos diez años y al diseño se lo podría considerar como contemporáneo. Debería buscarse eso. El tema de que sea desarmable y de bajo peso para facilitar su distribución. Respecto del diseño del mueble en general, no podría dar una apreciación ajustada debido a que hace años me dedico al diseño y manufactura de una cantidad limitada de piezas propias, y en mucha menor medida a encargos industriales.
Sí puedo afirmar que la gente nueva no tiene inconveniente en proponer algo viable pero que tenga relación con el arte, con las piezas únicas o con diseño de autor. Mucho menos con el tema industrial. Y en las últimas consultas por empresas, en cuanto a madera y placa, puedo comentar como denominador común la necesidad o búsqueda por competir exportando, lo que condiciona a briefs de mobiliario desarmable y de peso contenido. A nivel innovativo, veo un cierto temor a arriesgarse con propuestas formales más diferenciadas de las tipologías tradicionales, no siendo la causa en mi opinión la viabilidad productiva, ya que cero que hay gran cantidad de maquinaria especifica instalada. La causa puede ser una lectura conservadora, fundada o no, de lo que consume nuestro mercado. También noto incremento en incorporar contrastes de textura -como cuero, tejidos, nativas en detalles de diferentes acabados- o el empleo de tableros finger-joint de especies locales.
Leer: Exposición de muebles en Fuorisalone de Milán fue “positiva”
Fotos: Gentileza Ernesto Torriano

















