Informe de la ley 25.080 y la necesidad de prorrogar los beneficios para plantadores y empresas

ley 25080 beneficios para plantadores y empresas
plantaciones de pino

* Por Ing. Jorge Barros

El autor de este artículo fue presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) y cuenta con una extensa trayectoria en el sector privado, tanto en cargos gerenciales como en calidad de asesor. Desarrollo Forestal publica este documento de manera textual.

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Jorge Barros fue presidente de AFoA.

Hay beneficios que no pueden faltar en un sistema de Promoción. Existen dos etapas en la cadena que son muy importantes para una actividad a largo plazo para el negocio forestal, en la que se debe apoyar con distintos beneficios.

Primero, en la etapa de implantación y en la tala rasa. En la primera es fundamental apoyar con beneficios que hoy son los Aportes no Reintegrables existentes en la ley actual y el avalúo forestal como costo impositivo para la venta de las plantaciones y los raleos comerciales.

Los regímenes anteriores, salvo el decreto 465/1974 que permitía usar el avalúo como costo impositivo, todos los otros sólo permiten utilizar al momento de la tala rasa los costos históricos activados en la contabilidad, para establecer el imponible sobre el que se establece el monto del impuesto a pagar. Con esta metodología el impuesto a las ganancias se transforma en un impuesto patrimonial.

Ejemplo: Corto una hectárea de monte en pie deducido gastos de elaboración y flete: $100.000. Otros regímenes, al valor en pie de venta deduzco los costos de implantación históricos realizados hace 10 a 18 años dependiendo de la especie. Costos activados de una plantación de 12 años ($5.000), el impuesto se calcula sobre la diferencia $95.000, el 35% resulta $33.250.

Bajo ley 25.080, establece en el decreto reglamentario artículo 13, que se podrá usar el avalúo como mayor costo fiscal. Una plantación valuada a valores de mercado al anterior de la corta puede valer estimativamente $90.000, pasa a ser mi costo impositivo, el impuesto se calcula sobre la diferencia $10.000, se paga el 35% $ 3.500.

Este beneficio hace posible forestar, iguala a la actividad con otras actividades anuales, sobre todo elimina la venta no registrada y permite que haya competencia entre todos los jugadores del mercado sin competencia desleal como es la venta no registrada.

Estos dos beneficios al iniciar la actividad y cuando se vende lo producido por el monte son indispensables para que se siga plantando.

Quiénes forestan

Hay tres sectores:

1- Los pequeños productores de hasta 10 hectáreas. Este sector puede llegar a un 10% de la implantación realizada.

2- En el otro extremo están los muy grandes productores. Aquellos que forestan más de 500 hectáreas por plan, llegando alguna empresa a reforestar entre 5.000 a 7.000 has por año. Este sector que en la década del 90 tuvo un fuerte desarrollo (son pocos forestadores), casi todas extranjeras que hoy no pueden seguir forestando nuevas tierras ya que tienen la limitante de la Ley de Tierras y la Constitución de Corrientes.

3- El tercer sector es el que representa a los medianos productores que suelen plantar entre las 11 has y las 300 has, que hoy reciben un importe del 80% del costo establecido por la Secretaría de Agricultura, para cada especie, región y densidad de plantación. El promedio de los planes presentados está entre las 35 hectáreas a 50 hectáreas, en promedio.

En los buenos tiempos que se forestaban entre 70.000 y 80.000 hectáreas anuales se repartía así: pequeños productores, 7.000 has; muy grandes productores, 21.000 a 24.000 has; y el sector de los medianos, 40.000 has.

Hoy por razones de bajo consumo y atrasos en los pagos se está forestando entre 30.000 a 40.000 has. Si se reactivara el sector, cubriría la tala rasa. No habría crecimiento de la masa forestal.

Que podemos proponer en una prórroga de la ley de promoción forestal:

1- Seguir con los aportes no reintegrables hasta las 50 has. (80% del costo). Son la única categoría que recibirían dinero.

2- De 51 ha hasta las 300 has, desgravar del impuesto a las ganancias el 80% del costo establecido por Agricultura.

3- De 301 has hasta las 700 has, deducir del impuesto a las ganancias el 20% del costo establecido por Agricultura.

4- Mas de 700 has pueden utilizar otros beneficios como la Estabilidad Fiscal, Ganancia Mínima Presunta, Amortización Acelerada, Devolución del IVA. No pueden recibir Aportes no reintegrables ni deducir del impuesto a las ganancias el costo de implantación.

Aquí se debe salvar la ley de tierras para nuevas forestaciones en esta categoría.

Nota: las categorías 1, 2 y 3 también pueden obtener los beneficios desarrollados en el punto 4. En las categorías 2 y 3 incorporamos a nuevos jugadores cuarta categoría. Todos pueden utilizar el avalúo como costo impositivo.

Qué puede pasar si no hay prorroga o nueva ley

¿Qué pasaría si no hubiera prórroga o nueva ley? Sólo las empresas integradas verticalmente forestarían. Habría un cambio muy fuerte del uso del suelo, se afectarían pueblos enteros que viven directamente o indirectamente de dicha actividad y sólo se forestaría con especies que circunstancialmente tengan gran rentabilidad, como el eucaliptus actualmente.

A modo de ejemplo en los comienzos del 1980 una ha de Eucaliptus en el sudoeste de Corrientes valía en pie 300 a 500 dólares la ha, hoy en zonas como Concordia o el norte de Corrientes ese monte bien manejado puede valer entre 7.000 a 10.000 dólares la hectárea.

Los mercados de pino a partir de la crisis de las Hipotecas en Estados Unidos no han dejado de caer. Gran parte de la industria misionera de madera sólida fue desarrollada para exportar un 40% de lo producido. Si dejamos de forestar porque no se incentiva se afectarían unas 400 empresas sólo en Misiones. Es de esperar que en los próximos años se vuelva a exportar al principal mercado de madera del mundo; es clave para la reactivación de este sector. Aquí es fundamental trabajar en bajar costos de logísticas (bitrenes, fundamentalmente, para la producción de rollos y productos elaborados, costos de puerto, consolidado, etc.).

Si la decisión es no apoyar la reforestación de las superficies forestadas bajo la ley 25.080, se afectarían tres regiones. Misiones por no tener tierra disponible (ley de bosque nativos no permite avanzar en la frontera forestal); Entre Ríos, sólo la franja de 40 km del Río Uruguay desde Colón hasta el sur de Corrientes (Monte Caseros) son aptos para plantar, el resto de los suelos de la provincia no son aptos para forestar; y la Zona Núcleo del Delta Bonarense (es la zona con mas infraestructura y régimen de aguas más benigno). Se produciría un fuerte cambio de actividad con la reducción del uso de mano de obra en todas esas regiones. En Corrientes se abandonarían muchos suelos y se elegirían tierras vírgenes para seguir cobrando el beneficio (daría pie a meter el perro para seguir forestando).

En definitiva, para lograr una forestación de 2.000.000 hectáreas (800.000 hectáreas más) se deben cumplir cuatro cuestiones básicas:

1- Reforzar el presupuesto 2017 con 50 millones.

2- Incrementar el presupuesto de 100 millones a 300 millones para el 2018.

3- Prorrogar la ley.

4- Trabajar urgente en bajar costos de logística que se puedan solucionar inmediatamente como Bitrenes, costos de puerto, etc.

Foto: Archivo Desarrollo Forestal.

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