“Masisa se va a centrar en su negocio forestal”, afirmó el gerente de Forestal Argentina S.A.

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Forestación de Pinos en Corrientes

Entrevista exclusiva telefónica que Desarrollo Forestal mantuvo con Juan Morales, gerente forestal de Forestal Argentina S.A. (FASA), empresa que integra el grupo que es propietario de Masisa y que continuará siendo proveedor de materia prima a la planta de tableros de Egger, ubicada en Concordia. “El negocio de Masisa es el negocio forestal. Y el foco de desarrollo industrial, que eran los tableros, Masisa ha decidido que se desarrolle a través de otro inversionista. Por lo tanto, Masisa se va a centrar en su negocio forestal”, dijo el entrevistado.

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Juan Morales es gerente forestal de Forestal Argentina S.A.

– Se comentó en foros de negocios que una salida transitoria para colocar rollizos entrerrianos, e incluso correntinos, sería la exportación a Uruguay. ¿FASA se percibe como un proveedor de madera en esas condiciones? ¿Tienen todavía dificultades por leyes que lo prohíben en Entre Ríos?

– (Breve pausa) A ver… Desde el punto de vista de un productor, desde el punto de vista de un negocio, siempre todas las alternativas son factibles. En ese sentido el desarrollo de una industria forestal en Uruguay es una alternativa más a analizar. Hoy hay una ley que impide exportar rollizos a Uruguay, pero no impide vender tableros de plywood y tableros de madera. Después hay que analizar si realmente conviene o no, y si es un mercado que ofrece valores más atractivos que lo que hoy día pueda tener. Hoy el mercado interno tiene una tranquilidad. A nosotros siempre nos interesan las relaciones de largo plazo. Por eso es que con la mayoría de nuestros clientes nacionales tenemos una política de trabajo de muy largo plazo. Hoy los flujos del área forestal se venden de manera satisfactoria en el mercado interno, tanto lo que es pulpable como aserrable. Priorizamos siempre las políticas de largo plazo; buscar mercado de export no está dentro de nuestra visión. Si después surge alguna posibilidad y se pudieran desarrollar relaciones de largo plazo, sería bienvenido. Hoy no surge como una alternativa.

– ¿Vos creés que en esta nueva etapa de Forestal Argentina se pueden llegar a ampliar las forestaciones, con compra de tierras, por ejemplo? ¿Puede llegar a haber inversiones en el montaje de algún tipo de industria?

– El negocio de Masisa es el negocio forestal. Y el foco de desarrollo industrial, que eran los tableros, Masisa ha decidido que se desarrolle a través de otro inversionista. Por lo tanto, Masisa se va a centrar en su negocio forestal. Los flujos de madera que la compañía tiene se venden de manera bastante interesante y no está en nuestra perspectiva hacer industria. En cuanto al patrimonio forestal, básicamente reforestamos lo que vamos cosechando. Hemos llegado a un equilibrio.

– La situación que nos transmiten actores sectoriales indica que la construcción no termina de arrancar en el mercado interno, pero vos decís que no tienen dificultades para la venta de rollos. ¿Ves que el mercado crece, aunque sea lentamente?

– Este año llovió mucho entre abril y mayo, lo que hizo que las ventas tuvieran una caída relevante. Fue extraordinario y generó un gran parate en las operaciones. A partir de esa coyuntura hemos seguido vendiendo. Tenemos un amplio espectro de clientes: algunos a los que les va muy bien y siguen sosteniendo sus ventas, y clientes que vienen en caída. A partir de nuestro clientes no hemos visto que haya habido gran caída en las ventas. En general veíamos que había una pequeña contracción de la demanda. No se ha sentido tanto, aunque puede ser que haya nichos de clientes que no dependan de la construcción y otros que sí. Como nosotros trabajamos fundamentalmente con madera de calidad, es posible que no haya una caída. Ahora, aquella gente que trabaja con madera de menor calidad puede ser que sienta el impacto más fuertemente.

– ¿Es igual la situación del eucalipto que la del pino?

– Yo diría que para la zona de Concordia, más que de eucalipto y de pino uno tiene que hablar de planta de elaboración. Y efectivamente el eucalipto trabaja con plantas de remanufactura, que van a nichos de muebles, a nichos de calidad que efectivamente sufren menos. Ahora, el pino el una industria más ligada la construcción, a madera verde. Efectivamente, puede ser que ese mercado esté mucho más contraído. Yo creo que hay un espacio para que el pino, en la medida que se trate con remanufactura, también pueda tener un salto interesante a futuro. Es difícil evaluar lo que ocurre en el mercado. Como no hay información oficial, lo que siempre trasciende es lo que el cliente en particular sufre o se ve afectado.

– Claro, el boca a boca.

– No se sabe si ese boca a boca es tan real o no. Siempre cuesta mucho. No hay como medir si hay una caída o no. Nos manejamos con trascendidos. Es difícil analizar y saber lo que ocurre sin que haya indicadores oficiales.

– Los aserraderos dicen que el rollo está muy caro y que ha aumentado mucho en cuanto al porcentaje de sus costos globales, y a la vez los productores se quejan de que los precios son bajos. ¿Cómo está esa ecuación?

– Creo que hay un mal endémico en el sector forestal y que en algún momento se va a tener que reflejar, que es la informalidad. No hay información cierta. Cuesta buscar cómo lograr el equilibrio. Nosotros tenemos un mix de clientes: algunos hacen pallets, otros hacen madera elaborada. Nosotros tratamos de producir una calidad de madera acorde al negocio del cliente. La informalidad genera que no haya referencias ciertas. Se produce una distorsión.

 

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