Preocupación por “falta de rentabilidad” y alargamiento de cadena de pagos

taeda sa madera
Taeda S.A. reforesta a bajos niveles, concordantes con las talas rasas de plantaciones propias (Foto: Taeda S.A.).

Desarrollo Forestal dialogó telefónicamente con Jorge Ranger, titular de Taeda S.A., para conocer la actualidad de una empresa foresto industrial misionera integrada. La firma fabrica productos remanufacturados y tableros fenólicos desde su planta ubicada en la localidad de Montecarlo, Misiones.

– ¿Cómo está la actualidad del mercado argentino? ¿Cuál es el problema principal que ustedes perciben en el mercado foresto industrial?

– Básicamente, la falta de rentabilidad en nuestro rubro tanto de tableros fenólicos como de remanufactura. Las ventas siguen frenadas; los plazos de pagos son larguísimos para poder vender lo que se vende. Ha llegado a haber pagos a 180 días, pero los hay a 150 días, a 120 días. Están en esos plazos. Pactás con un cliente que el pago va a ser a 60 días o a 90 días y termina siendo a 150 días, y lo tenés que aceptar. Porque, si te enojás, hay 10 que le quieren vender. Eso hace que la situación sea muy complicada. No podés ni calcular un costo financiero porque uno se volvería loco. Empezás a financiarte con los mismos proveedores que tiene uno y en algún lado eso también produce un desgaste con los proveedores. Porque nadie te puede financiar a ese plazo, salvo que esté pactado. Hoy las tasas bancarias siguen estando altas; la exportación no aparece. Y todo hace que estemos, en general, muy preocupados. Respecto de las casas, la famosa construcción de casas: hasta ahora se pasaron con anuncios y no repercute en nuestro sector.

– La noticia de que el Estado anunciaría un plan nacional para construir alrededor de 70.000 viviendas, de las cuales 7.000 se podrían hacen en madera, ¿podría llegar a ser una salida interesante incluso para empresas como Taeda S.A., dedicada a la producción de remanufactura y tableros fenólicos?

– Sí, por supuesto. Todo lo que sea consumo de madera por supuesto que suma. Y como empresa estamos haciendo lo imposible para promocionar el uso de madera, que en nuestro país está bastante bastardeado y no se lo tiene en cuenta en la mayoría de las construcciones. No hay que olvidar que no sólo hay madera en las casas que se construyen totalmente en este material, sino que cualquier construcción de vivienda incorpora productos de madera: una abertura, alguna parte del techo, un encofrado. En algún lado siempre está presente la madera. Pero, de todas formas, ese plan de viviendas todavía no aparece. Venimos esperando esto hace mucho tiempo y la construcción está pegando un leve repunte pero todavía no se ve reflejado en pedidos ni en continuidad de trabajo.

– Hablaste de tableros fenólicos y sé que hay empresas del rubro en Misiones que tienen problemas graves.

– Todos estamos trabajando a menor ritmo. Por ejemplo, nosotros en enero y febrero no prensamos nada. Nos manejamos con el poco stock que teníamos. Y después en marzo y abril fuimos arrancando, lentamente, pero estamos trabajando tres días por semana (enfatiza). Redujimos horas al mínimo. Esto hace que los costos no se puedan reducir, porque los gastos fijos siguen estando. Y la carga impositiva sigue siendo tremenda (enfatiza). El aumento energético nos partió al medio a todas las fábricas. Hoy el costo de la energía se ha vuelto prohibitivo. El aumento de combustibles que se volvió a dar en julio nos pegó fuertísimo, porque en el sector primario forestal cada tonelada que se mueve, se mueve a gas oil. Entonces, aumentos de entre un 6 por ciento y un 7 por ciento pega mucho cuando nuestro vecino y principal competidor, Brasil, hoy está con una diferencia de precios terrible con el combustible.

– ¿Cómo se maneja en una empresa la combinación de plazos muy diferidos de cobro y aumentos de costos? ¿Pudieron retocar la lista de precios ante una demanda que no repunta con consistencia?

– La lista de precios se retocó, de diciembre a la fecha, en algunos casos el 5 por ciento, en otros casos el 3 por ciento. Por supuesto, esas cifras están muy lejos de lo que se necesita, pero se tuvo que tocar algo porque ya era insostenible. ¿Cómo hacemos? Nos financiamos con los proveedores y alargamos las fechas de pago de lo que tenemos que pagar. Y en muchos casos estamos quedando con deudas pendientes que no se están pudiendo cancelar en tiempo y forma.

– ¿Se tuvo que reducir personal?

– Nosotros el año pasado tuvimos que reducir algo, pero después volvimos… En realidad, no fue reducción, sino más que nada cambio de personal. Tratamos de reacomodar todo como para mantener la dotación de personal. En este momento tenemos algo más de 60 empleados, pero estamos a un ritmo de facturación del 60 por ciento. Entonces, verdaderamente nuestro problema es financiero, como creo que le sucede a la mayoría de las empresas. Económicamente estamos bien, pero el problema es financiero. Es así. Las tasas (de interés) de los bancos volvieron a subir. Hace unos meses había leasing al 16 por cieno y hoy te lo ofrecen al 21 por ciento. El Plan Belgrano todo muy lindo, pero hay un montón de cosas que todavía no pasaron de anuncios.

– ¿Tienen conversaciones a nivel provincial que puedan derivar en ayuda por parte de la provincia en algún punto para aliviar la situación de las empresas? Porque en su momento se habló mucho de la carga impositiva mayor que hay en Misiones respecto de Corrientes.

– La carga impositiva sigue siendo atroz y no hay ningún tipo de contemplación. Para nada. Por ejemplo, seguimos teniendo Ingresos Brutos para las exportaciones y no se está exportando prácticamente nada. Entonces, se sigue cobrando un impuesto sobre algo que prácticamente no existe más. A lo mejor, si eso se redujera, más algunos retoques en otros aspectos, seguramente habría algunos productos que se podrían estar sacando al exterior. No sé si para ganar plata, pero por lo menos para mantener ciertas plantas trabajando a otro ritmo. Y con eso por lo menos se diluirían los costos fijos.

– Y además para asegurarte un plazo de pago cierto.

– Exactamente (enfatiza). Y una continuidad. Porque si algo tienen los clientes del mercado exterior es que te dicen que para tal mes necesitan equis producto, lo cual te da previsibilidad a futuro, algo que hoy no tiene el mercado interno.

– ¿Cuánto hace que estás vinculado a la empresa?

– Hace ya 24 años.

– Y desde tu experiencia, al haber atravesado procesos que se dieron desde al década del 90 en adelante, ¿cómo creés que puede llegar a evolucionar el mercado de acá a fin de año? ¿Qué puede pasar el año que viene?

– Yo creo, y quiero ser positivo –algo que siempre soy-, me da la sensación de que lo peor ya pasó. Lo que pasa es que veníamos de un semestre malo, esperamos al siguiente, y se hicieron cuatro semestres. Y la verdad es que se ha puesto muy, muy complicado. Pero, bueno, soy positivo pensando que la situación de ahora en más empiece a mejorar. Que se empiecen a ver algunos índices que por lo menos marquen que no seguimos cayendo, que empezamos a rebotar. ¿Con qué velocidad rebotaremos? No lo sé, no soy economista. Pero quiero apostar a que esto se recomponga lo más rápido posible en beneficio de todos.

– ¿En qué índices se piensa ser optimista respecto de que se va a empezar a consumir mayor cantidad de madera?

– Se ve que se está empezando a mover un poco más la economía. Se tiene que empezar a mover más el consumo. Y si bien la construcción está demandando, creo que falta que comience a reactivarse más la pequeña construcción. Todos sabemos que se están haciendo rutas, que se están haciendo autopistas, que se están haciendo puentes, pero eso en nuestro rubro impacta muy poquito. Por ahí se consume mucho cemento, mucho asfalto, hierro, pero muy poca madera. Pero creo que de ahora en más el sector privado va a empezar a demandar un poco más. Pero es lo que yo creo particularmente. No sé si estoy equivocado. Lo que está complicadísimo también y no salen es el tema de los planes forestales. Venimos siempre con años colgados para cobrar. Y cuando cobramos se cobra a precio histórico.

– Ahí quizás lo que más impacta es el 41 por ciento de inflación registrado en 2016. Pero los datos que nosotros manejamos y vamos publicando es que Ministerio de Agroindustria se va poniendo al día. Pero se entiende que esto quizás se dé no con la rapidez que los productores forestales necesitan.

– Nosotros cobramos hace dos meses un plancito (sic) de 2010, al valor de 2010 (enfatiza). Debele vos al Estado un impuesto de 2010 a hoy. Lo que viene hoy es directamente un vuelto de lo que era aquella vez. Y eso desalienta a cualquiera a invertir en el sector. Se nota acá en la colonia (por Montecarlo), que es una colonia de muchos productores chicos. El cambio del uso del suelo que está habiendo hacia otros cultivos es fenomenal.

– ¿Qué están plantando en este momento?

– Están plantando yerba, están haciendo algo de agricultura. La gente empieza a salir de la forestación. Hay casos de plantaciones nuevas que se han sacado y se ha cambiado el uso del suelo.

– ¿En Taeda S.A. continúan con el mismo ritmo de forestación o ante este panorama este año decidieron no invertir?

– No, nosotros seguimos forestando pero no tenemos tierras para expandirnos. Así que se va forestando sobre lo que se hace tala rasa. Este año fue mínimo. Tengo una o dos talas rasas empezadas y no las pudimos ni siquiera terminar porque no hay colocación de productos, así que este año las implantaciones nuevas van a ser mínimas.

– ¿De qué superficie estamos hablando?

Alrededor de 25, 30 hectáreas. Me animo a decir que es la mínima superficie en los últimos 20 años. Y esta situación la veo en todos lados porque tengo amigos que tienen viveros y están al límite: no hay pedidos, no se entrega. Es lamentable que suceda porque va a ser madera que va a faltar de aquí a 15, 20 años.

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